Crónica del pikete a Greenpeace del 13 de marzo de 2026
Crónica del pikete a Greenpeace del 13 de marzo de 2026
El pasado viernes 13 de marzo salimos en solidaridad a realizar una acción directa para/con nuestras compañeras despedidas por Greenpeace
En las calles de la urbe madrileña. Nuestra meta: charlar y concienciar a las captadoras, y boicotear a Greenpeace para dar a conocer a sus potenciales socios las prácticas abusivas que esta empresa autodenominada oenegé ejerce contra sus trabajadoras rasas.
Nuestra misión. La solidaridad, comenzamos nuestra búsqueda en un cálido día de apoyo mutuo desde las primeras horas de la mañana. Nos dividimos en 3 grupos, para poder abarcar en esta contaminada ciudad el mayor terreno posible, unas en barrios pijos y otras pateando la ciudad por otros barrios bajo un soleado día. Tras varias horas de caminata, cuando la esperanza se diluía por encontrar a las captadoras, nos llega un mensaje, uno de los grupos ha localizado a Greenpeace. Raudas como el viento convergemos en la salida del metro de Alonso Martínez, donde se encontraban ya algunas de las solidarias.
Con una breve presentación, les explicamos a las trabajadoras el conflicto que tenemos con sus superiores de manera amistosa y dialogante, las informamos que el conflicto no es contra ellas. Tras lo que comenzamos a repartir panfletos a los transeúntes que se acercan al lugar.

Cuando de repente…, observamos que las empleadas, después de realizar varias llamadas telefónicas y hacer algunas fotografías a los panfletos entregados, parten del lugar. Intuimos que viendo que ese día no van a captar clientes, sus superiores decidan hacerlas cambiar de localización.
Paseando otra vez por Madrid, nos las volvemos a encontrar en Tribunal de cuentas, donde nos espera una sorpresa inesperada. Un chaval, con café en mano, y actitud retadora nos graba con el teléfono, nos increpa y nos amenaza con un -os vais a cagar, voy a llamar a la Nazional–.
Se presenta como uno de los coordinadores de la empresa de irónico nombre ‘Lazos Agencia de Ventas Ética S.L.’ la cual es subcontrata de Greenpeace cuando la segunda decidió externalizar el servicio que antes prestaba directamente para captar clientes.
En ningún momento la actitud de ese coordinador nos amedrentó, procedimos a ignorarle y continuamos con la panfletada con aún más fuerza que antes. Al rato aparecen dos agentes de la Local haciendo el paripé de rigor ante una competencia que no le compete, habían sido engañados por el joven cafetero. En ningún momento les informó que era un piquete sindical de la CNT-AIT madrileña.
Los de azul comienzan a pedir identificaciones, juzgan la situación y se van como la marea les trajo mientras continuamos con el pikete en la boca del metro. Las captadoras y el cafetero ante la incapacidad de hacer nuevos clientes y llegada la hora de comer deciden tirar la toalla y desistir de la contratación de nuevos clientes.
Nosotras nos retiramos satisfechas.
Pese a la molestia que ha supuesto para las captadoras, ese día, en Madrid, Greenpeace se ha tenido que ir no sólo sin nuevos clientes, sino que, además, con su tan querida imagen pública manchada por sus fechorías. Ante algo a lo que no están acostumbrados: darse de bruces con la anarcosindical.
Sorprenderá a más de una que tengamos un conflicto abierto con una Empresa con tan buena fama como Greenpeace, sin embargo, sus acciones contra sus empleadas poco distan de la clásica explotación empresarial. Sus trabajadoras deben cumplir con objetivos de captación cada mes para no ser despedidas. Objetivos que ejercen una presión y agobio constante sobre las trabajadoras y cuyo cumplimiento queda supeditado a que personas ajenas decidan o no hacerse socias. Para colmo, cuando las trabajadoras deciden trabajar en equipo, algunas son despedidas sin indemnización acusadas falsamente de fraude, de deslealtad y de abuso de confianza, una acusación propia de la represión sindical a la que nos tiene acostumbrada la patronal.
La lucha por el planeta debe ser trasversal o no será. Sin explotación laboral bajo el manto del ecologismo empresarial, de la represión, y de los despidos. Por todo ello, nuestras reivindicaciones son las siguientes:
- Readmisión inmediata de las compañeras despedidas.
- Fin de la represión sindical.
- Fin de las cláusulas abusivas y los objetivos.
Nos gustaría finalizar esta crónica instando a cualquier persona o colectivo a que se replanté su colaboración con Greenpeace mientras continue el ejercicio de la explotación laboral hacia nuestras compañeras. La lucha por el planeta no es opuesta, sino que paralela a la lucha por los derechos de la clase trabajadora. Es una incongruencia buscar un planeta más verde, si mientras se explota y se persigue a las trabajadoras más vulnerables mientras que sus máximos directivos a nivel estatal cobran más de 70.000€ al año.
¡Si tocan a una, nos tocan a todas!
¡Viva la lucha de la clase trabajadora!
¡Viva la CNT-AIT!