El acrónimo CNT–AIT ha caracterizado las luchas del proletariado español durante 116 años: fue un elemento clave en la Revolución Española de 1936-1939 y sobrevivió a la dictadura de Franco. Hoy, en la España democrática, ese mismo acrónimo ha sido legalmente despojado de sus portadores. La razón es abominable y preocupante para todo el movimiento sindical mundial.
Una primera sentencia ya ha afectado a 16 sindicatos de la CNT-AIT, obligándolos a cambiar sus nombres y siglas; se esperan nuevas sentencias para las federaciones anarcosindicalistas restantes. Los compañeros anarcosindicalistas también han sido objeto de fuertes multas coercitivas, que afectan su capacidad misma para participar en actividades sindicales, y otras amenazas contra sus derechos.
Quien restringe un acrónimo, restringe una idea, y quien restringe una idea ya ha traicionado el anarcosindicalismo, pues ha admitido, en la práctica, que sin un policía que lo vigile, no puede valerse por sí mismo. Predica la abolición del amo y suplica al Estado, fuente de la autoridad del amo, que proteja su nombre.
No creemos que la forma de actuar de la CIT sea atacar a otros trabajadores, sus luchas y sus organizaciones, poniéndose bajo el ala cómplice y protectora del aparato estatal, judicial y represivo, que siempre ha sido el enemigo de la clase trabajadora.
Reafirmando la necesaria coherencia entre medios y fines en la práctica de todo aquel que lucha por una sociedad libertaria, reafirmamos nuestra presencia junto a les compañeres de la región española de la CNT-AIT, en una solidaridad real y activa, contra cualquier plan reaccionario que pretenda borrar el modelo y la práctica anarcosindicalista, su historia y la nuestra de la lucha de ayer y de hoy.